jueves, 22 de diciembre de 2022

I see red

 Me pide Mar que le traduzca un par de letras de canciones. Las traducciones que se encuentran en internet son literales, hechas con el traductor de Google o similar, y son deplorables. Empiezo por ésta.



Dice así:

¿De verdad pensabas que me limitaría a perdonar y olvidar? No
Después de sorprenderte con ella
Se te debería helar la sangre, helada
Tú, infiel, mentiroso barato, quiero y no puedo
Serias un estúpido si pensaras que lo voy a dejar correr.

Lo veo todo rojo, rojo, oh, rojo
Una pistola en tu cabeza
Todo lo veo rojo, rojo, rojo.

¿De verdad has dicho que ella no significa nada, oh?
Recordaré esas palabras cuando vaya a arrancarte el alma, tu alma.
Te has cavado tu propia tumba, ahora métete en ella
Eres tan cruel, pero la venganza es un plato que se sirve frío.

Lo veo todo rojo, rojo, oh, rojo
Una pistola en tu cabeza
Como un verdugo, pero no habrá juicio
No sabes que estarías mejor muerto 
Todo lo veo rojo, rojo, rojo
Ahora todo lo que veo es

Corre, escóndete 
Estás acabado
Mejor que duermas con un ojo abierto está noche

Lo veo todo rojo, rojo, oh, rojo
Una pistola en tu cabeza
Como un verdugo, pero no habrá juicio
No sabes que estarías mejor muerto 
Todo lo veo rojo, rojo, rojo
Ahora todo lo que veo es rojo, rojo

miércoles, 21 de septiembre de 2022

No te imaginas




Ayer en el quirófano tuvimos una señora que estaba ingresada por depresión. La operamos con epidural y la pobre estaba muy agobiada, así que me puse a hablar con ella.

Me contó una historia asombrosa: su gran amiga, a la que ella seguía queriendo aún después de lo que le había hecho, la había traicionado y ella no entendía por qué.

Y me decía: es que no te imaginas cómo me siento. Y yo le decía: me hago una idea, sí.

martes, 20 de septiembre de 2022

Libertad


 A cuento de una conversación con Mar, he estado pensando mucho en la libertad. La verdad os hará libres, nos dicen. Y ya empezamos mal, porque eso no es verdad. 

Dios nos pone a cada uno en un sitio, con un carácter distinto y un contexto ambiental, familiar, social y cultural diferente. Un niño de dos años que pega a otro en la guardería no actúa libremente. Está condicionado por su carácter y sus circunstancias. Reacciona sin pensar porque está hecho de una forma concreta. A medida que crecemos, ese carácter inicial es modelado por nuestras experiencias, buenas y malas. Y nuestro comportamiento está determinado por la combinación de todo ello. 

Voy a poner un ejemplo porque no me sé explicar de otra manera:

Pepito tiene tres años y está en la guarde, jugando con una pelota. Carlitos le intenta quitar la pelota y Pepito se enfada y le pega. Sin embargo, Juanito se deja quitar la pelota y se pone a llorar. Y Pablito le da la pelota a Carlitos tan contento, y se pone a jugar con otra cosa. Ninguna de estas reacciones es "libre". Responde al carácter propio de cada niño y hay muy poco componente volitivo en ellas. 

Ahora nos centramos en Pepito. Le pegó a Carlitos por quitarle la pelota, y ahora los otros niños no quieren jugar con él, porque es un pegón. Además, la profesora le regaña y le dice que no hay que pegar a nadie. Pepito sabe que no se debe pegar, pero no tiene herramientas para controlar su genio. A medida que pasa el tiempo, Pepito entiende mejor que los otros niños le rechazan por sus reacciones, pero sigue sin saber controlarlas. Es un paria y tiene la certeza de que es por su culpa. Empieza a tener cicatrices de rechazo, que por un lado le hacen desear ser aceptado y por otro le hacen evitar las situaciones en las que puede ser rechazado de nuevo. Empieza a sentir rabia contra los otros niños, los que hacen grupo y no le dejan entrar, y rabia contra sí mismo por ser como es.

Pepito probablemente tendrá problemas de autoestima, aislamiento y dificultades de relación, trastornos del comportamiento, buscará en otra parte las satisfacciones que no puede encontrar en sus relaciones sociales, y no sería raro que desarrollara trastornos de la conducta alimentaria o adicciones. Pepito no es libre porque su comportamiento no depende de su voluntad, sino de su carácter y sus heridas. Él querría ser de otra manera, y se odia por ser como es.

En este caso, estoy hablando de un niño que tiene un determinado carácter, que le viene impuesto, y del sufrimiento que le genera. No entramos en los niños que pasan hambre, sufren la guerra, o enfermedades o maltrato. No entramos en la libertad de los demás. La explicación que he oído tantas veces de que Dios permite el dolor porque respeta la libertad blablabla, aquí no se aplica. Nadie es libre en esta historia. Ni Pepito ni los otros niños ni la madre de Pepito, que ve cómo su hijo sufre y no tiene posibilidad de ayudarle.

La única libertad que yo veo aquí es la de Dios. Que libremente elige darle a Pepito una mierda de cartas para jugar la partida. 



jueves, 27 de octubre de 2016

Una combinación improbable pero estupenda



A quién se le diga que la más elegante de un grupo es Dolly Parton! Cerrad los ojos y disfrutad...

lunes, 20 de junio de 2016

Visita




He ido con Marita a visitar a don Enrique a Molinoviejo. Nos faltaba una pieza esencial, pero no ha podido escaparse... Hemos entrado por esta puerta y nos ha enseñado la casa antigua. 

Hemos visto el cuarto de estar, el oratorio y la habitación que ocupaba san Josemaría. Le robo las fotos al blog de don Enrique, http://pensarporlibre.blogspot.com.es, porque no me he atrevido a hacerlas yo... 





Luego nos hemos sentado en el jardín, y hemos disfrutado de una merienda como sólo se toman en Molino. Donen nos ha contado historias deliciosas, nos ha enseñado a distinguir el canto de las oropéndolas y nos ha oído los rollos con resignación y paciencia. 

Hemos visitado a la VIrgen en la Ermita. Cada vez que entro allí, se me rebobina la cinta y me siento otra vez la chavala tonta que vio por primera vez esta Ermita y a su Dueña a los quince años. Y doy gracias a Dios por traerme de vuelta una y otra vez. 

lunes, 13 de junio de 2016

El anciano cura

Voy con relativa frecuencia a la Parroquia de la Presentación de Moratalaz. Es una especie de reposo del guerrero en medio del bullicio de un barrio especialmente bullicioso. Hay Adoración permanente, en una capillita lateral. Hay misa diaria con una asistencia llamativa (más de cien personas a las nueve de la mañana de un martes). Hay sacerdotes confesando mucho rato.
Y hay un sacerdote mayorcísimo. La espalda encorvada le hace parecer más bajo de lo que es. Las mejillas chupadas, las manos delgadísimas. Debe tener algún problema serio de corazón o de pulmón. Camina muy despacio. Se para a respirar cada tres o cuatro palabras. Concelebra siempre, y lee el Evangelio. Como para a tomar aliento, el Evangelio parece más solemne, más importante aún.
Estas Navidades fui dos o tres veces a rezar y me encuentro con el ensayo del coro. Me siento detrás en la capilla, el coro en primera fila de la nave principal, veía tres o cuatro espaldas y nada más. Cantaban bien, y había unas castañuelas marcando el ritmo con un repique alegre y elaborado. Haciendo florituras, gustándose. Cuando ya me iba, al levantarme me di cuenta. Las castañuelas las tocaba el cura anciano. No tiene fuelle para cantar, pero dirigía el coro a castañuelazo limpio, con un entusiasmo y un brillo en los ojos, que daba gloria verlo.Y daba gloria a Dios.
Y esa imagen se me ha quedado grabada.

miércoles, 18 de mayo de 2016

He vuelto

Estoy en el paro. Me va a durar menos de un día, pero de momento no tengo trabajo. He firmado un contrato por triplicado para trabajar mañana 17 horas. Tres copias del contrato mas un papel para la seguridad social, hacen cerca de cuatro horas por firma. La semana que viene trabajo dos días, así que serán ocho firmas. Penoso. 
Después de cuatro años, soy anestesista. Me había prometido a mí misma aflojar el paso, descansar, aprovechar para estar con las niñas... El residente propone y Dios dispone. Mis dos semanas de descanso las he pasado en el hospital, con mi madre (bendito sea Dios que me ha permitido estar con ella). Y ya mañana empieza la maratón de guardias. Hago 6 en 11 días, no por gusto. No me ha quedado más remedio. 
Una de las muchas cosas que tenía previsto para cuando terminara la maratón de la residencia era retomar el blog. Así que ahí va esto. Mañana más

viernes, 3 de abril de 2015

Via Dolorosa

Marco se deslizó entre las piernas de los curiosos que bordeaban el camino hacia el Gólgota. Al llegar a la primera fila, se sentó en el suelo. No tuvo que esperar mucho. El condenado se acercaba acarreando el pesado madero de la cruz. Marco no conseguía entenderlo. La mayoría de los reos se limitaban a tirar del leño, arrastrándolo un corto trecho, y luego se dejaban caer. La crucifixión era la más horrible tortura, la muerte más lenta y angustiosa. La posibilidad de que los legionarios forzaran al preso a llevar la cruz era remota. Si le golpeaban o le daban latigazos, se arriesgaban a matarlo, privando al populacho de su "diversión" y acortando los sufrimientos del condenado. No era un buen resultado para nadie. Por tanto, los militares se cuidaban de poner en peligro antes de tiempo la vida de los presos. Solían buscar ayuda para cargar con el peso hasta lo alto del monte.
Este hombre, sin embargo, se esforzaba de verdad, como si de ello dependiera algo. Abrazaba el madero casi con ternura, los ojos entrecerrados, la boca apretada con determinación, los músculos tensos. Al pasar junto a Marco, le miró de reojo y pareció acariciarlo con los ojos. Era la tercera vez que Marco se adelantaba para esperarle junto al camino. Y la tercera vez que Jesús le miraba.
Cuando la espalda de Jesús empezó a alejarse, Marco se escabulló otra vez entre los mirones, para volver a adelantarse por el camino. Y esperar de nuevo aquella mirada, que le hacía tanto bien.

martes, 23 de diciembre de 2014

Viajando





María esté embarazada. Embarazadísima. Debería estar preparando su casa para el nacimiento de su Hijo, descansando con los pies en alto y dejándose cuidar. Sin embargo, viaja en el crudo invierno hasta la ciudad de David, en la que debe nacer Jesús. 


En los últimos días, el peso del Niño se ha desplazado hacia abajo, y la obliga a caminar echando su cuerpo hacia atrás, como un contrapeso. Los riñones le duelen de la postura. La tripa le tira por debajo. Cuando se sube a la mula para descansar la espalda, los tobillos se le hinchan. Duerme mal por las noches, porque tumbada le cuesta respirar. Oscuros semicírculos intentan ocultar, sin conseguirlo, la luz de sus negros ojos. No pierde la sonrisa, porque la alegría que la inunda es imposible de contener. A pesar de la fatiga, de las molestias, del cansancio.

La cara de José es un poema cuando mira a su esposa. En su expresión se mezcla el orgullo con la preocupación y un punto de incertidumbre. La hora de María está cerca. No sabe si encontrará partera en Belén o donde se encuentren en ese momento. El parto es un momento muy peligroso. Muchas mujeres mueren. Muchos niños. Este viaje no puede ser bueno para ella. Sin embargo, pone cara de "todo va bien" para no preocupar a María.

Ella lee en la cara de su esposo como en un libro abierto, pero disimula. Le quiere tanto... Qué bueno es el Señor, que le ha regalado un hombre como este. Tierno, atento, cariñoso. Trabajador, responsable. Con un puntito gamberro que hace que nunca falte la risa en casa. 

Ambos se miran, se sonríen y siguen adelante, sin palabras. No hacen falta

martes, 25 de noviembre de 2014

Otra canción de Amor



You see through right to the heart of me
You break down my walls with the strength of your love
I never knew love like I've known it with you

Descanse en paz...

viernes, 14 de noviembre de 2014

Los viejos rockeros no mueren, se transforman



Para Mar y las niñas

The line "Our names they mean nothing..." was originally "My name it is Joseph, this is Mary my wife/And this is our young son who is our dear life".

martes, 7 de octubre de 2014

Hasta los cabellos de vuestra cabeza...

Tengo que confesar que esta mañana, antes de ir a trabajar, estaba francamente inquieta. Si digo que trabajo en la Fundación Alcorcón, no creo necesario explicar más.

Ayer salí de guardia a las diez de la mañana, y no me enteré del asunto hasta las cinco de la tarde. Esta mañana, tenía muchas dudas. ¿Ahora qué hacemos? No quitarnos los guantes para nada. No tocar a los pacientes. ¿Ni los botones del ascensor, ni el teclado del ordenador? ¿Ni las sillas? ¿Ni acercarse a la urgencia? ¿Y si te llaman a ver un paciente? ¿Y si algún trabajador del turno de mañana de la urgencia empieza con fiebre? ¿Se le aísla? ¿Se marcha de vacaciones? Es una situación que favorece el pánico, la actuación precipitada e irracional. Y la caza de brujas.

Ya hay una unanimidad, no sé si orquestada o espontánea, en que existen culpables claros y definidos. Si se leen los comentarios a los artículos de la prensa online, mucha gente tiene sugerencias sobre qué hacer con ellos. El odio que destilan esos comentarios es mucho más preocupante que el Ébola, en mi opinión.

Al enterarme ayer del pastel, me agobié mucho, pero luego recordé eso de que mis cabellos están contados, y que el Señor, que viste a los lirios y que no permite que caiga un pajarillo sin su consentimiento, me sostiene siempre. Y en eso estoy. Intentando tranquilizar a mi marido, que no creo que aprecie mucho el razonamiento de los lirios.

sábado, 30 de agosto de 2014

It's all your fault...

Hace dos días una amiga me dijo que todas las canciones de amor se pueden cantar de otra manera...
Nada más ver esto me he acordado. Un beso, guapa